Sobre el hombre

Enseñamos y creemos que el hombre fue creado por Dios, a su imagen y semejanza (Génesis 1:27), lo que implica que el hombre es un ser moral con capacidad para pensar, sentir y con una voluntad propia. Dios creó al hombre sin pecado, en libertad para escoger entre el bien y el mal, pero el hombre pecó por decisión propia, manchando la imagen de Dios y esclavizando su voluntad al pecado (2 Timoteo 2:25-26; Romanos 8:6-7; Romanos 7:14; Juan 8:34,36). Por tanto, él está muerto en pecado y destinado a condenación eterna a menos que sea regenerado por el Espíritu Santo mediante la predicación del Evangelio.