EL PERDON DE UN CRISTIANO DEBE SER UN PERDON TOTAL

EL PERDON DE UN CRISTIANO DEBE SER UN PERDON TOTAL

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“Debemos perdonar totalmente, hasta que perdones totalmente, estarás encadenado. Libéralos, y tú serás liberado”.

La mayoría de nosotros pasaremos por momentos en nuestras vidas en los que seamos empujados hasta nuestros límites con respecto a cuánto somos llamados a perdonar.

Habrá momentos que una o más personas nos causarán un daño que podrá llegar a afectar cada área de nuestra vida; nuestra familia, nuestro ministerio, e incluso nuestro sentido de valía propia, lo que valemos según nosotros mismos.

Cuando esto ocurre nos sentimos como Job 3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación. O cómo David quien dijo en el Salmos 143:7 Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; No escondas de mí tu rostro,No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

A veces, no siempre, los que causan este tremendo dolor en nosotros ni quiera tienen idea de lo que nos han causado y en la mayoría de los casos deberíamos orar para que nunca lo sepan.

Tenemos una enorme falta de perdón en nosotros, pero si alguien nos recuerda textos cómo Juan 13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. O Mateo 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, diríamos que SI los conocemos y sabemos lo que Dios ordena al respecto, pero es distintos perdonar de veras.

Veamos un ejemplo, si le contáramos a alguien del gran daño que se nos ha hecho y esta persona fuera cristiana y nos dijera “debes perdonarle totalmente”, hasta que no lo hagas no serás libre. Seguramente nosotros insistiríamos con argumentos como “es que tu no sabes lo que me dijo”, “es que no te lo he contado todo, hay más”. Lo que deberíamos hacer es interrumpirte y decirte mirándote a los ojos; “libéralos, y tú serás liberado”.

Cuando perdonamos el Espíritu de Dios nos da una paz imposible de describir, la persona de Jesús se hace más real para el que perdona, que cualquier otra cosa o persona que le rodee.

¿Qué es perdonar?, en muy cortas palabras es liberar a las personas que me han hecho daño, perdonándolas al quitarles su responsabilidad en el asunto.

Por lo general cuando estamos en una situación de perdonar nos va a revolver por dentro lo que esas personas hicieron, nos diremos a nosotros mismos  cosas cómo: ¿van a salir impunes de esto?, ¡no es justo!, no los van a agarrar, no se van a enterar de lo que han hecho, nadie lo sabrá y ¡eso no está bien!.

Si perdonamos totalmente les aseguro que la paz de Dios será real para nosotros, pero cuando le damos vueltas a la posibilidad de que no los agarren, la paz de Dios no será real en nosotros.

Entonces tenemos que tomar una decisión, ¿Qué preferimos?  ¿la paz o la amargura?, porque no podemos tener ambas cosas.

Cuando estamos amargados, nos engañamos a nosotros mismos pensando que quienes nos hieren tienen más posibilidades de ser castigados mientras nosotros sigamos buscando venganza. En el fondo no queremos  librarnos de esos sentimientos, porque creemos que si no hacemos planes para que se haga justicia, ¿cómo se hará justicia? Nos hacemos creer a nosotros mismos que nos corresponde a nosotros mantener viva la ofensa.

Esta es la mentira del diablo, ya que el Señor nos dice en Romanos 12:19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Lo único que hacemos es herirnos a nosotros mismos cuando le damos vueltas a lo que nos ha ocurrido y fantaseamos sobre cómo serán las cosas cuando “ellos” sean castigados.

Si nuestra relación con Dios es pobre, las razones son varias, y una de ellas es el perdonar de verdad, por algo dice en Efesios:

 

4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Debemos tomar una decisión al respecto, la paz de Dios o la inquietud, el perdonar o el odiar, si tomamos la decisión correcta según Dios tendremos que tener por un tiempo un compromiso diario de perdonar a quienes me hieran, y a perdonarlos totalmente. Por lo tanto deberemos liberarlos de su responsabilidad y renunciar a estos pensamientos:

  • A ellos nunca les agarrarán o descubrirán
  • Nunca nadie sabrá lo que ellos hicieron
  • Ellos serán prosperarán y serán bendecidos cómo si no hubieran hecho nada malo

Se habla muy poco de esto hoy en día, hablamos de disciplina y en privado todos sabemos que frente a ofensas graves y no tan graves los consejos que abundan son “trátalos con desprecio”, “distánciate de ellos”, “enséñales una lección”, “deben ser castigados” o cosas así.

La verdad está en guerra y es algo importante para mí, pero Dios es amor y los que le sirven es necesario que caminen en amor y de esto nunca se habla, noto con preocupación que en el nombre de la verdad muchas veces hay por debajo más bien los celos amargos de siempre, las mezquinas agendas personales, o la pura humanidad que nos hace tan humanos a todos.

Hay abundancia de evidencia científica  social sobre los beneficios del perdón tanto emocional como físicamente, pero lo que hay tratamos no trata de los aspectos psicológicos ni sociológicos del perdón, trata enteramente de la enseñanza bíblica y la bendición espiritual que llega a los que toman en serio la enseñanza de Jesús sobre el perdón total. En resumen; lo que estamos estudiando trata de que cada uno al perdonar totalmente recibe una mayor unción del Dios del cielo.

Esto nos puede ser útil, la psicología cristiana habla de tres tipos de perdón:

  1. Perdón aislado. Cuando hay una reducción en los sentimientos negativos hacia el ofensor, pero no se produce una reconciliación
  2. Perdón limitado. Cuando hay una reducción en los sentimientos negativos hacia el ofensor, y la relación es restaurada parcialmente, aunque hay una disminución en la intensidad emocional de la relación
  3. Perdón pleno. Cuando hay un cese total de sentimientos negativos hacia el ofensor, y la relación es plenamente restaurada

Entre nosotros creo que la expresión correcta al hablar de perdonar, es que un verdadero creyente perdona totalmente, aún cuando no haya una restauración de la relación. Uno debe perdonar totalmente aún a aquellos con quienes no habrá reconciliación.

Lucas 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

¿Qué es perdonar totalmente?

Todos tenemos una historia que contar. La lista de ofensas es interminable, algunas infantiles y otras muy graves y aparentemente imperdonables. Parece imposible perdonar a un esposo o esposa infiel, o a un padre abusivo y violento, puede que no podamos perdonar lo que le hicieron a alguno de nuestros hijos, hermanos o padres, ¿cómo podremos perdonar a algún líder de la iglesia que abusó de su posición?, ¿o a la persona que nos mintió o que mintió acerca de nosotros, o a la persona que creyó esas mentiras?.

Cuando son nuestros seres queridos los heridos.

A muchos de nosotros nos es fácil perdonar a quienes nos ofenden directamente, pero es más difícil perdonar cuando quien ha sido herido es alguien a quien usted quiere profundamente (hijos, padres, hermanos)

Corrie Ten Boom tiene un precioso testimonio de perdón que pueden ver en Youtube, ella cuenta que un día estando visitando Berlín se le acercó un hombre, se presentó ante ella como uno de los más crueles guardias del campo de concentración donde ella estuvo, le dijo que Jesús lo había perdonado y que estaba orando para pedirle perdón a algunas de sus víctimas y en eso la vio, él había abusado de su hermana Betsy, quien poco tiempo después moriría en ese campo de concentración. Este hombre le dijo que lo perdonara y él sabía que ella también era cristiana. Corrie no pudo hacerlo, el odio afloró al recordar lo pasado y a su hermana, dice textual en su testimonio “cuando vi que no podía perdonarlo de repente me di cuenta que yo mismo no tenía perdón porque Jesús nos dice en Mateo 6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Era grave, pero sigue diciendo “y yo no podía perdonarlo, no pude, yo sólo podía odiarlo. Y luego yo tomé uno de los bellos textos de las Escrituras en Romanos 5:5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Y yo dije Gracias Jesús, porque Tú has puesto en mi corazón el amor de Dios a través del Espíritu Santo que me fue dado y gracias Padre porque tu amor es más fuerte que mi odio y falta de perdón. Y en ese momento yo fui libre, y pude decir: hermano, dame la mano y sacudimos nuestras manos y fue como si yo sintiera el amor de Dios corriendo a través de mis brazos. Yo nunca había tocado el océano del amor de Dios de esta manera, hasta que yo perdoné a mis enemigos. Termina preguntando ¿Puedes tu perdonar? Humanamente nadie puede, pero Cristo si puede en nosotros.

El Cordero es digno.

Inspirado en el libro “Perdón Total” de R.T. Kendall

Hno. Aroldo Riquelme B.

Pastor principal de la IBEM

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