Los dones del Espíritu de Dios, Introducción

Los dones del Espíritu de Dios, Introducción

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Seguramente la manifestación de los dones espirituales es uno de los aspectos del Santo Evangelio más mal entendidos por la sociedad no cristiana en la actualidad y uno de los más ridiculizados. Basta ver cómo se parodia de esto hasta en programas de televisión y películas de cine, tanto chilenas cómo extranjeras. ¿Quién es el responsable de esta denigración de los dones espirituales? Sin duda hay muchos responsables, pero creemos que se hace evidente para todos los que amamos el Evangelio de Cristo y a Cristo mismo y creemos que los dones milagrosos del Espíritu Santo están vigentes hasta el día de hoy; que es tiempo de reconocer que uno de los más grandes responsables de la caricatura que se ha hecho de la manifestación de los benditos dones milagrosos del Espíritu Santo son los movimientos carismáticos y algunas iglesias pentecostales. A estas alturas de la historia del cristianismo nadie puede negar que en la mayoría de este tipo de iglesias se manifiesta lo que cada uno considera “ser divino”, sin ningún deseo sincero de sus pastores por estudiar lo que dice la Palabra de Dios sobre los dones del Espíritu Santo, sino que en el nombre de la “libertad al Espíritu” se le da lugar a manifestaciones francamente humanas e incluso diabólicas, por lo tanto totalmente reñidas con la doctrina bíblica.

También es interesante destacar que las mega iglesias evangélicas que existen en Estados Unidos y Latinoamérica particularmente, han crecido al amparo de lo que ellos llaman “la presencia de Dios” por medio de los dones, pero  – hablamos en términos generales-, la evidencia indica que no son manifestaciones genuinamente bíblicas, que detrás del “amor al Espíritu” se esconden  ambiciones de poder, codicia de ganancias multi millonarias, figuración religiosa y política, e incluso se esconde Satanás mismo.

Ellos dicen “miren cómo Dios llama almas, somos muchos porque le damos lugar sólo al Espíritu Santo”, pero nadie reconoce que vivimos en una época donde las gentes tienen comezón de oír cosas místicas, experimentar con lo sobre natural, pero sin morir con Cristo en la Cruz ni menos negarse a sí mismos en su relación con el mundo, el demonio y las obras de la carne, de hecho vivimos en la que seguramente es la época más inmoral y pecaminosa de la historia de la humanidad, y curiosamente es la época donde hay más evangélicos que creen en los dones, pero “estos dones”  no los convierten de las tinieblas a la luz, no exaltan a Cristo, no someten al hombre al Crucificado, sino que son dones mentirosos que lo único que hacen en decirles a las personas que están bien sin santificarse, que serán millonarios, que serán exitosos y cuanto asunto mundano psicológico se nos ocurra.

Nuestros lectores deben tener presente que en este artículo y en los artículos que nos refiramos a los donde del Espíritu de Dios, nos referiremos específicamente a los dones que algunos llaman “milagrosos”, “sobre naturales”. Entonces, ¿cómo podemos hablar de esto sin  dejar de ser bíblicos?

Las iglesias bíblicas presididas por pastores que enseñan que los dones sobre naturales o milagrosas del Espíritu Santo cesaron con la muerte de los apóstoles (profecía, hablar en lenguas, sanidades, milagros, etc.) se les llama cesacionistas. Por otro lado, existen las iglesias bíblicas como la nuestra, que creemos que los dones continúan hasta la venida del Señor Jesucristo, por lo que se nos llama continuistas.

Debemos tener cuidado de no darle lugar a bendiciones absolutamente respaldadas en las Escrituras por tener miedo de darle lugar a los errores actuales, no debemos dejar que los herejes nos roben la Gloria de Dios por medio de los dones del Espíritu de Dios. Los cesacionistas dicen que los creen en los dones del Espíritu niegan el principio de SOLA SCRIPTURA porque ellos ya cesaron, así que es nuestro deber establecer nuestras creencias en estas doctrinas de acuerdo a las Escrituras, y no sólo por que decimos que creemos.

Vemos 1ª a los Corintios 12.4-12

12:4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

12:5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

12:6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

12:7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

12:8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

12:9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

12:10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

12:11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

En esto no podemos ser superficiales

¿Porque es importante estudiar los dones del Espíritu Santo?, hay miles de cristianos bíblicos que se escandalizarán porque creemos en estos dones, para ellos creer en esto es un locura. Por otro lado, están los pentecostales y carismáticos, quienes también se escandalizarán al darse cuenta que nosotros no creeremos a todo espíritu, sino que en lo que se refiere a los dones nos sujetaremos a la autoridad infalible de la Palabra de Dios.

Cuando meditemos en los dones del Espíritu Santo debemos tener en mente 1ª a los Tesalonicenses 5.19 y 20 dice:

5:19 No apaguéis al Espíritu.

5:20 No menospreciéis las profecías.

Es un imperativo, una orden, dice “no apaguéis …” es como si el Espíritu de Dios fuera un fuego. Los Tesalonicenses tenían el Espíritu de Dios, así que el apóstol se refiere a algo adicional, quiere decir que es posible que existan cristianos verdaderos que apaguen manifestaciones especiales del Espíritu de Dios a través del creyente. Debemos entender el versículo 19 a la luz del versículo 20.

2ª a Timoteo 1.6

1:6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

y

4:14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

Dios da dones directamente sin intervención humana, pero también las Escrituras revelan claramente que la llenura del Espíritu Santo y por su puesto sus dones, pueden ser impartidos por la imposición de las manos.

Lejos de apagar el Espíritu, debemos avivarlos. Debemos orar por fortalecerlos, por enfocarlos correctamente. No debemos ser neutrales en esto, sino debemos tener fe en lo que Dios nos ha dado y “si somos neutrales” en algo que Dios nos ha dado por Gracia, si no hacemos nada y somos neutrales, es desobediencia a la palabra de Dios o sencillamente no somos salvos.

En el 2ª a Timoteo 4.14 da a entender que no debemos descuidar, o no debemos ser neutrales, por eso dice en 1ª a los Corintios 14.1 dice “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”.

Hay muchos hermanos “bíblicos” que para no hacerse problemas con esto de los dones milagrosos, se declaran neutrales, esto no debe ser así en el pueblo santo del Señor.

John MacArthur dice que en 1ª a los Corintios 14.1 donde dice “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”; Pablo está hablando como burlándose, sarcásticamente, que cuando dice “procurad los dones espirituales”, en realidad está diciendo “si quieres tener error dale lugar esto”. ¡Pero esto no es así!, no es lo que dice el texto, claramente es un imperativo, un mandamiento apostólico de Dios para su iglesia. Si creemos en los dones no es que dudemos de la suficiencia de las Escrituras, sino todo lo contrario, es porque anhelamos el cumplimiento de las Escrituras, es porque anhelamos ver estos dones en nuestro tiempo apoyados en las Escrituras.

Dice Romanos 12.6-8

12:6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe (¿Qué está diciendo? Si todos los creyentes tiene fe, si no tenemos fe es porque no somos salvos, aquí no habla de la fe salvadora, sino más bien de la fe que resulta de la operación de los dones del Espíritu de Dios en nuestra vida);

12:7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;

12:8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Si tenemos fe en la operación de los dones del Espíritu, creceremos en poder, más desarrollo de Dios en nosotros para la gloria de Dios. La operación de los dones del Espíritu se basa en la fe que tenemos en Dios sobre la operación de esos dones por medio de nosotros, si no tenemos fe es porque ignoramos la doctrina necesaria para el trabajo de estos dones, y esto va a afectar nuestra vida cristiana, afectando incluso nuestra vida de oración. Dios nos aumente la fe y nos llene de su Espíritu derramando sobre nosotros la fe verdadera para ejercer los preciosos dones del Espíritu de Dios, en este sentido Dios hace cómo él quiere, pero siempre para la edificación de la iglesia y para la gloria de Dios, según Dios nos lo declara en Efesios 4.1-16:

4:1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

4:3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

4:4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

4:5 un Señor, una fe, un bautismo,

4:6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

4:7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

4:8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.

4:9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

4:10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

4:11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

4:12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

4:14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

4:15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

4:16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

El Señor Jesucristo ha derramado la plenitud de su Espíritu cuando derrama su Espíritu sobre la iglesia, son cosas que no son intelectuales, sino son asuntos para experimentarlos en nuestras propias vidas, más de su presencia, más de su poder.

Debemos tener muy presente que cuando actúan los dones del Espíritu de Dios no es una influencia lejana de Dios, sino que es Dios mismo poniéndose en exhibición delante de su pueblo para Su gloria, es decir, es Dios mismo, su deidad misma la que actúa por nosotros sólo por su Gracia.

Por supuesto que no estamos diciendo que Dios no esté obrando cuando los dones del Espíritu no trabajen, Dios obra de miles de maneras y por su Gracia el está realizando su obra, por ejemplo la manifestación de su amor en nosotros. Pero definitivamente una iglesia que no le da importancia a esta doctrina, es una iglesia que no será efectiva en su peregrinar.

Los dones espirituales glorifican a Dios según 1ª de Pedro 4.10-11:

4:10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Volvamos 1ª a los Corintios 12.1-12

12:1 No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

12:2 Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.

12:3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

12:4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

12:5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

12:6 Y hay diversidad de operaciones (en el griego se una palabra que apunta a la energía, a la energía del poder de Dios), pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

12:7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

12:8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

12:9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

12:10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

12:11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Dios no quiere que ignoremos sobre los dones espirituales según lo dice el versículo 1, pero tengamos claro que hay muchos dones del Espíritu de Dios, pero aquí en los versículos 8 al 11 se nos revelan los dones “más milagrosos”, por decirlo así, y les repito que de esos dones son los que pondremos énfasis en nuestros próximos artículos.

Antes de hablar en detalle sobre estos dones, debemos aclarar algunos puntos muy importantes:

  1. Cada uno de los dones actúan sólo por el poder del Espíritu Santo y no por la habilidad humana. Debemos entender los dones indicados en los versículos 8 al 10, a la luz de los versículos 4 al 6. Nuestra definición de dones debe englobar una operación milagrosa de los dones, sino hablamos de los dones sin el énfasis en lo milagroso, no hablamos de los mismos dones que Pablo habló aquí, no hablamos de los dones que Dios nos ha legado validándolos en su Palabra.
  2. Existe mucha dificultad en cuanto a aclarar la definición de algunos de estos dones de manera precisa, en especial porque esta es la única parte de las Escrituras donde se mencionan, por ejemplo los primeros que se nombran “palabra de Sabiduría y palabra de ciencia” no aparecen en ninguna otra parte de las Escrituras, así que hay que tener mucho cuidado y no debemos ser inflexibles en nuestras afirmaciones. Así que con la ayuda de Dios procuraremos estudiar lo que significan cada palabra y en ese contexto buscaremos los ejemplos que respalden estas definiciones
  3. También debemos considerar que los dones actúan de manera instantánea o espontánea, guiados y activados por el Espíritu de Dios para la gloria de Cristo y la edificación de la iglesia

CONCLUSION

La gran pregunta es si los dones del Espíritu Santo están vigentes en el día de hoy, en especial los dones “más milagrosos” o “sobre naturales”, tales como la profecía, las lenguas, el discernimiento de Espíritus, la sanidad divina, etc.

Nosotros creemos que estos dones continúan hasta el día de hoy, por lo tanto no somos cesacionistas, sino somos una iglesia continuista, lo que significa que somos una iglesia bíblica que cree en las doctrinas de la Gracia y esto implica que también creemos que la doctrina del Bautismo del Espíritu Santo y sus dones gloriosos siguen vigentes hasta el día de hoy.

No somos continuistas por el antojo de alguno de nosotros, sino que creemos que la manifestación del bautismo del Espíritu Santo y los dones del Espíritu Santo es completamente respaldad por las Sagradas Escrituras, porque en el cristianismo lo importante es lo que enseña la Palabra de Dios.

Uno de los principales enemigos de la manifestación de los dones del Espíritu Santo es el movimiento pentecostal o carismático, este movimiento no conoce la sana doctrina, no la buscan, no les interesan las doctrinas de la Gracia. No vemos en la Palabra de Dios tumbar a las personas, beber mosto hasta embriagarse, espectáculos lamentables para “libertar” o sanar una persona, etc.

Nosotros creemos en los dones verdaderos del Espíritu Santo de Dios que se indican en las Sagradas Escrituras.

¿En qué época de la historia de la redención nos encontramos?, en la época donde el Espíritu de Dios está siendo derramado en plenitud.

Veamos lo que dice la Palabra de Dios en Los Hechos 2.14-18:

2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

2:15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

2:16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

2:17 Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;

2:18   Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Luego dice en los versículos 38 y 39:

2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

¿A qué promesa se refiere aquí?, se refiere al don glorioso del Espíritu de Dios para la Iglesia de Cristo, no es la justificación, no es la regeneración, es el bautismo o llenura del Espíritu Santo, lo que se define como derramamiento del Espíritu de Dios.

Aún más, en el versículo 33 dice:

2:33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Se refiere a la promesa que Dios dio por el profeta Joel.

Un ejemplo más en Hechos 1.4 y 5, dice:

1:4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

1:5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

La promesa aquí es la plenitud del Espíritu de Dios hasta nuestros días, esta promesa es para nosotros también, no tan sólo para los apóstoles o los cristianos del primer siglo.

El Cordero es digno.

Hno. Aroldo Riquelme

Pastor de la IBEM

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