Los dones del Espíritu de Dios, palabra de Ciencia

Los dones del Espíritu de Dios, palabra de Ciencia

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Básicamente hay dos posturas principales para el donde de palabra de ciencia:

La primera dice que este don consiste en revelación del Espíritu Santo de un conocimiento que sería imposible que alguien tuviera de antemano, es algo semejante al don de profecía. Entonces el problema con esta postura es que suena igual al don de profecía. Ejemplos que podrían respaldar esta postura: El rey se queja de quien lo traiciona y le dicen que a Eliseo Dios le revela sus palabras secretas.

La segunda dice que este don consiste de recibir iluminación del Espíritu Santo a fin  de entender las cosas de Dios con percepción extra ordinaria que luego se comunica para bendición y la edificación de la iglesia. Este es semejante al don de palabra de sabiduría, pero es claramente más potente que ésta en lo que se refiere al conocimiento de Dios, es una iluminación extra ordinaria, que va más allá de lo que el creyente normal entiende de los asuntos de Dios, en este sentido este don está íntimamente relacionado con el don de enseñar.

En 1ª a los Corintios 12:28 dice:

12:28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Típicamente pensamos que el don de enseñar como una capacidad natural, así como el estudio de todas las ciencias humanas, podemos estudiar y estudiar y aprender algo sobre Dios, pero según la Palabra de Dios esto no determina la enseñanza, es obvio que un maestro de la iglesia debe dedicarse al estudio de la Palabra de Dios, por lo tanto deberíamos esperar que los pastores y maestros (maestro y pastor es lo mismo en general) deberían destacarse por un don de enseñanza venido de parte de Dios, donde se involucra la palabra de ciencia. El punto aquí es que el ministerio de la enseñanza de la iglesia es tan sobre natural como el don de profecía, es decir; Dios es el que enseña su iglesia, por lo que es un don milagroso. Da la impresión que este don de palabra de ciencia se refiere entonces a la enseñanza espiritual de la Palabra de Dios, a eso se refiere cuando pide del pastor que sea “apto para enseñar”, lo que no es menor, porque implica que podemos recibir hermosas revelaciones de Dios de su bendita palabra, pero al mismo tiempo se debe recibir la habilidad de enseñarlas a la iglesia.

Esto significa que ha habido hombres adelantados a su época y debemos tomar en cuenta la teología histórica de la iglesia al estudiar la Palabra de Dios, pero esto no es razón para tomar sus enseñanzas como infalibles, este don también puede ser contaminado con las malas doctrinas del mismo hombre, por falta de entendimiento del mismo hombre, con la falta de capacidad de enseñar del mismo hombre, pueden haber elementos humanos que pueden terminar corrompiendo la enseñanza, así que lo único infalible es la Palabra de Dios en la Biblia.

1ª a los Corintios 13.1-3 habla claramente de dones sobre naturales que están en la iglesia y que son aparte de los frutos del Espíritu:

13:1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

13:2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

13:3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

 Y el siguiente texto habla claramente que los dones permanecerán hasta la venida del Señor, porque todo acabará cuando El venga:

13:8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

13:9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos (claramente diferencia la ciencia de la profecía, son dones distintos);

13:10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

La palabra ciencia casi siempre se refiere al conocimiento de Dios, no de una revelación de asuntos de otra índole, como si es el caso de la profecía.

Ejemplos de palabra de ciencia:

Hechos 9.18-22

9:18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.

9:19 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

9:20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

9:21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?

9:22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Era tal la revelación de Jesucristo en Pablo recibió, que confundía incluso a los judíos más intelectuales, hablaba con una revelación y unción extraordinaria de Jesucristo, claridad que nosotros necesitamos con urgencia hoy, para poder comunicar las profundidades del conocimiento de Dios en las Escrituras.

Otro ejemplo es Apolos en Hechos 18.24.28:

18:24 Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.

18:25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.

18:26 Y comenzó a hablar con denuedo (con un don sobre natural) en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.

18:27 Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído;

18:28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

Aquí vamos claramente que aunque Apolos no tenía toda la luz, no tenía la verdad completa, tenía el don de transmitir sobre naturalmente lo que le era revelado (¡oh Dios no dé este don!, porque lo necesitamos).

Por último tenemos el ejemplo de Jesús, cuando tenía 12 años está frente a los maestros de Israel y ellos se admiraban de su enseñanza, otra referencia está en Mateo 7.28 y 29:

7:28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;

7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Los escribas muertos espiritualmente que no tenían el Espíritu de Dios.

Otra referencia en Marcos 6.2 y 3 dice:

6:2 Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?
6:3 ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

El hijo del carpintero enseñando con la profundidad y ciencia de Dios comunicando el mensaje eterno a los perdidos, Dios nos lo dé a nosotros para su gloria.

Por último la promesa de Dios para su Iglesia en Santiago 1.5-8:

1:5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

1:6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

1:7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

1:8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Vivimos una época de grandes “maestros bíblicos”, pero la iglesia fenece de hambre y falta de revelación bíblica, ¿alguien puede entender esto?, una cosa es enseñar lo aprendido con nuestra fuerza, otra muy distintas es enseñar lo que Dios nos revela en realidad y nos dota para enseñarlo, esto si trae conversiones extra ordinarias y verdadera santidad a la iglesia de Dios.

En el cielo no necesitaremos maestros bíblicos, tendremos a Cristo, pero acá no debemos menospreciar los dones de Dios, todo lo contrario, debemos buscarlos y edificarnos sobre ellos para la gloria de Dios.

El Cordero es digno,

Hno. Aroldo Riquelme B.

Pastor de la IBEM

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