En IBEM hemos sido llamados a trabajar en la obra de Dios para colaborar con el cuerpo de Cristo en el fortalecimiento de la verdad del cristianismo bíblico y auténtico, de tal manera que toda manipulación o mentira religiosa en el nombre del Dios de la Biblia sea denunciada a la luz de las Sagradas Escrituras

 

Bases de nuestra Misión

En la mayoría de los líderes evangélicos actuales no hay certezas, en muchas iglesias llamadas cristianas solo se enseña de prosperidad aquí en este mundo, del amor en el sentido de ser tolerantes con la diversidad (si hay algo intolerante es el Evangelio de Cristo), de cómo ser buen ciudadano, buen padre, buen esposo, pero sin someterse a las verdades duras de la Palabra de Dios, sin reprender el pecado, sin llamar al arrepentimiento, sin poner a Cristo crucificado como el centro de nuestro cristianismo, este es un evangelio que viene del mundo y su cultura, no es el evangelio auténtico que procede del calvario ¿será la voluntad de Dios que con diligencia estudiemos, oremos, ayunemos y finalmente defendamos el santo Evangelio que Dios nos dio por gracia al salvarnos?.

Esta no es una guerra militar, no se trata de ofender a nadie, ni menos irnos a los golpes, esta es una guerra espiritual, es una batalla espiritual por la verdad, donde todos debemos someternos a la autoridad de las Sagradas Escrituras, para lo cual todo hijo de Dios realmente regenerado por el Espíritu Santo y limpio en la Sangre de Jesús está llamado a proclamar las verdades salvadoras del Evangelio, a libertarlas de los que las han capturado con mentiras y conducen a millones al infierno con sus engaños.

La fidelidad a Cristo nos lo demanda, el honor de Dios lo requiere. En Levántate no podemos estar tranquilos y no hacer nada mientras que actitudes mundanas, revisionistas y escépticas acerca de la verdad de Dios, se están infiltrando en la iglesia. No debemos abrazar tal confusión en nombre del amor, el compañerismo o la unidad.

Como los fieles cristianos siempre lo hicieron, tenemos que mantenernos en pie, pelear por la verdad de Dios y estar preparados hasta morir por ella.

De acuerdo a la Escritura, este eterno conflicto acerca de la verdad es una guerra espiritual, una batalla cósmica entre Dios y los gobernadores de las tinieblas (Efesios 6.12). Y una de las tácticas favoritas de nuestros enemigos es disfrazarse como ángeles de luz e infiltrarse en la comunidad de creyentes (2ª a los Corintios 11.13-15). Todo esto no es nada nuevo, pero estamos convencidos de que se ha convertido en un problema serio en la presente generación de cristianos. Desafortunadamente, tenemos la impresión que muy pocos líderes cristianos parecen estar dispuestos a enfrentar seriamente este desafío. La iglesia ha crecido perezosa, mundana y satisfecha de sí misma. Los líderes de la iglesia están obsesionados con su posición, el dinero, la actividad de sus denominaciones o quién sabe, perdiendo el interés en la gloria de Dios y convirtiéndose en apáticos acerca de la verdad y la sana doctrina. Por lo menos hasta este momento, la pelea está a favor del enemigo de nuestras almas ¿Qué haremos nosotros por la verdad de Dios? Sólo con la ayuda de Cristo procuraremos promover los puntos que creemos son indispensables en una iglesia auténticamente cristiana bíblica, velando en que estos mismo se cumplan en nuestros líderes y congregación. Estos puntos son los siguientes:

 

  • Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia que tiene una alta visión de Dios. Isaias 66:1-2, Exodo 32:25-29 (no importa nada con tal de que Dios sea engrandecido, es más importante lo que Dios piensa de nosotros, que lo que los hombres piensan de nosotros). Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia que tiene una alta visión de las Escrituras. Tradiciones huecas de los hombres no tienen lugar en una iglesia bíblica.​
  • Una iglesia bíblica tiene cómo una única autoridad las Sagradas Escrituras, la perfección de ellas, la claridad de ellas, la sabiduría de ellas, la suficiencia de ellas. Todo lo que necesitamos está en las Escrituras, el pueblo de Dios tiene necesidad de consejo bíblico y un consejero verdadero de Dios debería decir al pueblo hambriento; “Escrito está…”. En la IBEM creemos que algunas de las ciencias sociales de los últimos siglos, tales como la psicología y la ética, son los grandes enemigos de una iglesia bíblica verdadera. La predicación expositiva es predicar lo que la Biblia dice sin sacar versículos de contexto. 1ª a Timoteo 4:13-16, Nehemías 8:8, Salmos 119.
  • ​Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia Cristo céntrica, o Evangelio céntrica, que se basa en el Evangelio. Va a estar hablando siempre de la vida, la muerte, la resurrección y la Gloria de nuestro Señor Jesucristo.
  • ​Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia que entiende correctamente la conversión y la obra del Espíritu Santo en el creyente. ​Una iglesia que no entiende la conversión no es una iglesia bíblica; hay muchos que niegan la necesidad del arrepentimiento o un cambio real de vida. Una iglesia que entiende la conversión, va a estar siempre enseñando el costo de ser discípulo de Cristo. Si la iglesia es bíblica y entiende la conversión, podrá hacer una distinción justa entre los salvos y los que no lo son, y practicará una “membresía bíblica”. Esto es sumamente importante para que la iglesia no se contamine. Además la congregación comprende que cuando se es salvo se recibe el Espíritu Santo de manera gloriosa y cree en el bautismo del Espíritu Santo como la llenura del poder del Santo Espíritu, necesaria para la edificación de la iglesia y la salvación de las almas que han de ser salvas por la Gracia de Dios. Llenura que se debe buscar en forma permanente y continua durante todo el caminar de nuestra vida, y no sólo como una experiencia que ocurra una sola vez en la vida.

 

  • Una iglesia auténticamente cristiana cree en los dones del Espíritu Santo indicados claramente en las Sagradas Escrituras y desecha cualquier manifestación espiritual que no tenga verdadero sustento bíblico, entendiendo que la principal misión del Santo Espíritu de Dios es la exaltación de Jesucristo en la Iglesia por medio de la revelación correcta de las Escrituras y no su propia exaltación. Una iglesia verdaderamente cristiana no acepta ningún tipo de manipulación religiosa en el nombre del Espíritu Santo o sus dones o manifestaciones espirituales, sino que lleva todo esto al señorío de Cristo por medio de las Escrituras.

 

  • ​Una iglesia genuinamente cristiana tiene una teología bíblica clara. Esto es muy importante, porque si la iglesia tiene una teología correcta sólo así se guardará del error y de la herejía, y realmente caminará en la sana doctrina y no estará abierta a toda corriente de pensamiento que la visite. (1ra. Timoteo 4:16)
  • ​Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia donde el amor fraternal y sacrificial es evidente. 1 de Juan 2.10, 3:14, 3:23, 1 de Pedro 3:8.
  • ​Una iglesia genuinamente cristiana es evangelista y tiene celo misionero. En una grey genuinamente cristiana hay hermanos y hermanas sanos espiritualmente, en ella existe una carga permanente por ganar las almas que Dios ha preparado y exaltar a Jesús en su predicación. Una iglesia egoísta es una maldición al mundo, pero una iglesia misionera es una bendición a las naciones. Esto dice mucho de la verdadera estatura espiritual de una iglesia.
  • ​Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia donde se confronta el pecado, donde existe un estándar de santidad y de disciplina real en la iglesia, comenzando desde el liderazgo de la iglesia. Esto es algo que no debe fluir de apreciaciones personales en el nombre del Espíritu Santo, sino que debe fluir desde el conocimiento del Evangelio que tienen los miembros de la iglesia y así se sometan los unos a los otros. Ejemplo: ¿Que haré con lo que pide Dios de mí, si al convertirme al Evangelio, y recibir el entendimiento de éste, veo pecado en mi hermano? Gálatas 6:1.
  • ​Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia que ora sin cesar, sea de manera privada o congregacional.
  • ​Una iglesia genuinamente cristiana tiene una práctica bíblica de las ordenanzas que Jesús entregó a su iglesia hasta Su regreso, estas son dos: el bautismo y la cena del Señor. El bautismo puede ser por inmersión o por aspersión y representa la unión entre el creyente, la muerte y resurrección de Cristo, es el comienzo del camino del creyente, por lo que una iglesia que bautiza a una persona sin ser regenerada no es bíblica porque en cierto modo contamina el cuerpo de Cristo. La cena del Señor es clara y delicada y está claramente explicada en las Sagradas Escrituras.​

 

  • Una iglesia genuinamente cristiana es una iglesia que tiene líderes o cree en un liderazgo bíblico. Creemos que la decadencia del cristianismo actual es porque sus líderes son decadentes ante Dios y la mayoría de ellos no cumple las normas bíblicas que Dios determinó para ellos. Por esto es fundamental que la grey sepa que si se congrega en una institución donde hay pastores, evangelistas o maestros que no cumplen la norma bíblica, esa no es una iglesia genuinamente cristiana y esa grey debe salir de ahí. Por ejemplo 1ª a Timoteo 3:1 al 7 dice algunos de estos requisitos, el versículo 4 y 5 dice así: “que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) Un enseñador que no tuvo una palabra para su familia, nunca tendrá una verdadera palabra para la iglesia de Cristo. Por otro lado, muchos líderes evangélicos, al no cumplir con las normas bíblicas, no tienen interés en la Gloria de Cristo y Sus enseñanzas, y no alimentan al pueblo que tienen bajo su cuidado, sino que ocupan el púlpito para sus propios fines. 1ª de Pedro 5:2-3 habla de “apacentad la grey de Dios”, esta palabra apacentad se puede traducir cómo “dar comida a la grey”, si no lo hacen no son pastores de Dios. Un hombre que no conoce su teología, que no conoce la Biblia, no es un anciano de la iglesia, no es un verdadero pastor o evangelista o maestro cristiano. Por último, en este punto es de resaltar que la administración financiera de la iglesia debe ser bíblica, la separación del dinero y la fe se hacen indispensables desde los días de los apóstoles, de tal manera que el pastor, evangelista o maestro responsable de la congregación pueda ministrar la palabra de Dios con toda libertad.

Hno. Aroldo Riquelme
IGLESIA BIBLICA EVANGELICA MISIONERA