Enseñamos y creemos que todas las Escrituras fueron inspiradas por Dios (2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:16). Cada autor fue movido y dirigido e inspirado por el Espíritu Santo (preservando sus personalidades y estilos diferentes) para escribir la Palabra de Dios, de tal forma que no contienen error alguno en la revelación original dada por Él. Esta Palabra entonces es considerada inerrante e infalible y es la única autoridad en materia de fe y práctica; sus verdades son absolutas y eternas. Las Escrituras constituyen el único estándar por el cual debemos medir todo lo que hacemos dentro y fuera de la iglesia (“Sola Scriptura”).