Enseñamos y creemos que la salvación es un regalo de Dios, obtenida por gracia solamente (“Sola Gratia”), a través de la fe solamente (“Sola Fide”) (Efesios 2:8-9), en Cristo solamente (“Solus Christus”) (2 Timoteo 1:9), por la voluntad soberana de Dios solamente y para la Gloria de Dios solamente (“Soli Deo Gloria”) (Efesios 1:4-6; Juan 1:12-13; 6:44; Romanos 9). Enseñamos y creemos que Dios, “nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin manchas delante de él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de Su voluntad para la alabanza de la Gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el amado” (Efesios 1:4-6).

Aunque la salvación es una decisión divina que depende de la gracia soberana de Dios solamente, la Palabra enseña que el hombre es responsable de sus acciones (Juan 3: 36; Santiago 1:13-14). Dios le ha dado el privilegio de cooperar en la proclamación de su plan de salvación (Efesios 2:10 y 3:10).
Enseñamos y creemos que sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecados (Hebreos 9:22) y solamente el sacrificio de Cristo en la cruz es suficiente para el perdón de nuestros pecados (1 Corintios 6:20). De esa forma pasamos de la esclavitud a la libertad, de la oscuridad a la luz y de la muerte a la vida (Efesios 2:1-2).